Un compromiso en mi monoblock.

10.05.2012 21:59

 

               Tuve la suerte de ser testigo de un hecho muy lindo en mi monoblock. Hace un mes atrás, Don Elio, mi vecino, decidió convocar a una reunión de consorcio en su casa, para tratar unas reformas.

            Todos, incluido yo con mi familia, asistimos. Pero al llegar a la puerta de la sala de reuniones, no nos animamos a entrar. Por un descuido habíamos sido los últimos en llegar. Escuchamos gritos, discusiones fuertes.

            Por un momento tuve miedo de que saliera alguien enojado de allí y provocara algún daño. Por suerte, en el instante en que me atemoricé, llegó Elio, quien salió de su propia casa. Al ver cómo estaba me preguntó el porqué. Le conté todo y, cuando iba a hablar con Daniel, el tesorero del monoblock, se me ocurrió una gran idea que podía solucionar todo el problema.

            Enseguida reuní a mi familia, a Elio y a Daniel, los únicos calmados, y les conté mi plan. Al rato todos aceptaron. Elio trajo su megáfono, entramos en la casa y empezó a vociferar:

-¡Atención, atención! En este lugar se puede ver un espectáculo que nos tiene completamente hartos. ¡Basta de discutir por cualquier pavada! ¡Así no se va a lograr nada! Primero, comprendamos al otro; segundo, planteemos nuestros problemas uno por vez y escuchémonos. De este modo, llegaremos a uno o varios acuerdos para solucionar cuanto problema se presente. ¿Se comprometen a hacerlo? Así viviremos en paz, y con opiniones iguales o diferentes.

            Lo que siguió me emocionó. Me quedé callado, al igual que los que discutían. Los enemistados se amigaron, y se abrazaron. Y todos, tomados de las manos, exclamamos:”¡Sí!”, comprometiéndonos a vivir en armonía. Ese día tomamos un compromiso muy importante.

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