Santo y seña pase.
10.05.2012 22:00
Hoy el colectivo tardó en pasar y vi a una señora que tenía un hijo discapacitado. Los fui a saludar por qué me parecieron buenas personas y tomamos juntos el autobús. Cuando vino el colectivo lo subimos. Estaba lleno. Yo encontré un lugar pero decidí dejárselo al hijo de la señora. No pudo ser. Un hombre atolondrado le quito el asiento y se sentó ahí. La mujer y yo le recriminamos su actitud pero dijo que no, que por qué no se sentó antes. El chofer gritó "Santo y seña pase" y no sé por qué pero el hombre se paró gentilmente de su asiento y se lo cedió al chico. El hombre se bajó tres calles después. Al mismo tiempo subió una señora mayor con arrugas que tenía una mirada muy tierna. Al verla, el hijo de la señora se paró para cederle su asiento. La señora dijo que no, que el también lo necesitaba y que cuando brindaba ayuda se sentía mejor. Me gusto lo que dijo esa viejecita y seguimos viaje. Pronto bajaron como tres señores del colectivo y nos pudimos sentar la señora, la viejita y yo. Nos sentimos alegres de poder viajar sentadas. Pronto subió una mujer embarazada que no encontraba espacio. No dudé en cederle mi asiento y me quedé agarrada del pasamano. Pronto el autobús hizo un golpe brusco y la gente parada se golpeó la cabeza pero yo no porque no llegaba tan arriba. Todas esas eran personas mayores y el chofer volvió a gritar "Santo y seña pase" y toda la gente sentada le cedió su asiento a las personas del pasamanos. Cansada de no saber por qué ese grito provocaba esa reacción tan buena por cierto, espere a que el colectivo parara para que bajara gente y fui decidida a decirle al colectivero:
-¿Me puede decir qué es el "santo y seña pase"?
El hombre me sonrió y sin decirme nada, señalo hacia atrás. Di vuelta la cabeza y ahí vi un pequeño cartel que decía:"Ceda el asiento que hay personas que lo necesitan. Gracias". Después me dijo:
-Ese es el santo y seña, cuando se cede el asiento se dice "pase".
Me alegró que ese cartel estuviera ahí porque sabía que todo siempre iba a estar bien.
Nunca lo había visto porque era la primera vez que tomaba ese colectivo. A partir de ese momento empecé a tomar solo ese autobús. Le dije a la señora, a su hijo y a la viejita mi hallazgo y los acompañé a tocar el timbre porque la mujer y su hijo se bajaban en el hospital. Yo me quedé con la viejita, nos sentamos juntas y hablamos de cosas interesantes. Pronto ella también bajo en la casa de un nieto y yo me quedé ahí hasta que llegué a la escuela. Ahora, cada vez que subo a ese colectivo, siempre digo:"Santo y seña pase".
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