La misteriosa muerte de Valentina Thompson.
10.05.2012 22:01Un presagio de muerte.
La llamé para preguntarle si me podía ir toda la tarde a su casa. Ella me respondió que sí y se alegró de mi visita. Me contó que su mamá Virginia, se había ido a ver el recital de una banda llamada Cielo Razzo. Llegué a las cuatro y media y empezamos a jugar a la compu. Me extraño su comportamiento, como si estuviera preocupada por algo. Se largó a llorar y entre lágrimas me contó su miedo: el Lauti, el Tomi, y su abuela Baby, le habían dado causas, para hacerle tener miedo de que alguno de ellos, cometiera el horrible acto de asesinarla. Le dije que no se debía preocupar porque ellos la amaban y seguramente le estaban jugando una broma. Jugamos a un juego llamado Teg, que es un juego de guerra, y en medio de la partida, la valen abrazó a su hermano Tomás y le dijo que lo amaba con todo su corazón y que si le llegaba a pasar algo, que cuidara su cadáver. Hizo lo mismo con el Lauti, su hermano de casi cuatro años, lo alzó y lo llenó de besos. Con su abuela fue mejor. Le imploró que no le hiciera nada, y juntas se pusieron a cantar la canción de una novela llamada "Malparida". Pensé que hacía eso para que le diera pena su actitud y no la matarán. Por un momento pensó que no iban a actuar en conjunto, pero pensó que los tres tenían diferentes razones para matarla. Primero, su abuela, siempre actuaba de asesina, y eso la inquietaba a Valentina, porque tenía miedo de que se le fuera la mano y terminará acuchillándola de verdad. Tomi, su hermano mayor, se vivía peleando con ella, y temía que, como siempre lo hacía quedar como un tonto adelante de ella, el se vengara y la matara. Y por último, su pequeño hermano Lautaro, jugando se podía vengar, por todas las agresiones recibidas por su malcriada hermana. Su relato fue suficiente para que se me pusiera la piel de gallina, y querer protegerla. No pude, a las nueve me tuve que ir a mi casa, y la dejé sola. Me lamenté muchísimo ese acto. Hubiera preferido quedarme a dormir, pero su mamá no estaba, y no podía cuidarme.
La muerte de Valentina.
Al día siguiente me desperté y escuché el sonido molesto del teléfono. Era Virginia, desesperada me dijo algo que primero lo tomé en broma: mi mejor amiga Valentina había muerto ayer acuchillada. Me largué a reír sin parar, hasta que insistiendo, y escuchándola llorar desconsoladamente, me dí cuenta de la verdad. Fui corriendo a su casa y a los gritos pedí que alguien me atendiera. Bajó el tomi con la cara demasiado triste y me conto lo sucedido. Le dije que ya sabía y subí precipitadamente los escalones que me alejaban del tercer piso del monoblock. La encontré tapada en su cama y repentinamente me largue a llorar. Todos me acompañaron en el llanto y trataron de consolarme. Baje la sabana y tuve que taparme la nariz, por el nauseabundo olor que salía de aquel cadáver. Enseguida la duda perforo mi mente. ¿Por qué la habrán matado? ¿Quién habrá sido el causante del fatal hecho? Me acordé de lo que ella me había contado el día anterior: ella tenía mucho miedo de que la matarán, y me nombró, a tres personas, que ahora son mis principales sospechosos: la abuela y sus dos hermanos menores.
Pensé en lo que ella me había dicho y elaboré una hipótesis para cada familiar de mi sospecha. Por un lado, a su abuela se le habrá ido la mano y la habrá matado. Su hermano que la odia, tranquilamente llegaba hasta el escondite que yo conocía del cuchillo más filoso de la casa. Ahora que lo pienso… ¡el cuchillo! ¡Lo voy a buscar! Me subí a la cocina ante la mirada intrigada de todos los familiares de la fallecida y no lo encontré. Enseguida advertí a todos de la ausencia (nadie se interesó), de mi súper asegurada confianza y seguridad, de que había sido el arma letal que atravesó el cuerpo de mi mejor amiga. Tranquilamente Baby o Tomi lo pudieron haber sacado de ahí. La abuela es alta, y llega arriba de la alacena de la cocina, y Tomi, pudo haberse tranquilamente subido con una silla a la cocina y sacarlo de ahí. Todavía me quedaba un sospechoso: su hermano menor. Lautaro era malo por su padre que se drogaba y no perdía ocasión de querer armar un combate. Con sus tres años, nos peleaba a mí, Valentina y al tomi. Tal vez le sacó el cuchillo a su abuela, o al Tomi, sin querer y/o sin que se dieran cuenta, y forcejeando con la hermana, le habrá clavado ese, u otro cuchillo, a la panza de la difunta. Concluidas las tres hipótesis, me las guardé en secreto, mientras tanto Virginia había llamado a la policía, que ya empezaba a llegar. De pronto se oyeron sirenas y les fui a abrir la puerta del monoblock. Ellos dijeron que la iban a llevar a hacer una autopsia. Le dí un tierno beso en el cachete que ya estaba duro y, uno por uno los demás la besaron, hasta que se la llevaron.
Se desentraña el misterio.
Me dio gran impotencia que la policía, al no encontrar ni el cuchillo ni huellas en la casa que involucrarán a alguien (yo esperaba que si se encontraba algo, seguramente sería de mis tres únicos y principales sospechosos), cerrara el caso caratulándolo “SUICIDIO”, cuando yo era la principal persona que sabía que había sido un asesinato.
La autopsia había dado como resultado, que mi me ex mejor amiga (ya no era porque había muerto) había gritado momentos antes y en el instante en ser matada (o suicidarse según el punto de vista policial).Eso me dio una pista: Valen siempre ejecutaba a máxima potencia sus cuerdas vocales al frente de un cuchillo, por lo que supuse que la culpable era su abuela Baby.
Sólo un instante duró mi seguridad. Apareció Tomi, y deprimido aunque estaba sonriente, dijo:
-¡Cómo me hubiera gustado ser el cómplice de esa gran hazaña!
Yo ya me había planteado una posible coartada, pero lo había descartado. Ninguno confiaba en los otros dos. Lo deje a mi mejor amigo solo, y enseguida me encontré con la genio y divertida actriz de la abuela de Valen. Cuando me vio, dijo burlonamente:
-¡Yo maté a tu amiga, jajaja!
No le creí, aunque tranquilamente, si fue la verdadera asesina, capaz que decía eso para que yo pensara que lo decía eso como actuando, y decirlo al mundo, sin que nadie la tomara en serio. Descarté esa idea. Yo, con ocho años, siendo amigo de los chicos, ya sabía cuándo la abuela mentía y no. Esta vez no supe distinguir.
Finalmente, Lautaro se despertó, (eran las tres de la madrugada, porque estábamos en el velorio) y lo cuestioné:
-¿Vos qué estabas haciendo en el momento de la muerte de tu hermana?
-Estaba jugando con Tomi a la compu-dijo con una inocencia verdadera. Supe que había mentido, pero no lo interrogué más. Si Valen había gritado, y como sus gritos eran muy audibles, era obvio que había escuchado las últimos sonidos provocados por su hermana.
Confesiones definitivas.
Luego de encontrarme con todos los sospechosos, medité, reflexioné y, logré descartar a un sospechoso: Tomi. Él no pudo haber sido porque su vida era peleas, reconciliaciones y alegrías con su hermana mayor. Al descartarlo, quedaron dos: Lauti y la abuela Baby. Seguí pensando sin llegar a una buena razón para condenar a uno de los dos. Ambos tenían razones para cometer el crimen: la abuela de hacer que la ficción supere a la realidad, matando a alguien de verdad, y habrá estado más cerca Valen, para sacrificarla y cumplir su sueño. Y para Lautaro, Valen era su principal agresora, incluyendo en menor cantidad a Tomi. Me rendí, dispuesto a contarle todo a la policía, pero como en todo relato policial, el/la lector/a quiere resolver el caso como un investigador más. Así que por eso desistí de la idea, y continué con mi investigación. Bueno, la historia sigue así:
Lo vi a Tomi triste y decidí acercarme para ayudarlo. Enseguida le pregunté con quien se iba a pelear ahora y dejando de llorar, se río. Me alegró a mí también que se riera y le dije poniéndome serio a propósito, sabiendo que sabía algo:
-¿Te puedo pedir un favor?
-Sí-se puso serio el también.
-¿Me podes contar la verdad sobre la muerte de tu hermana? Te digo algo. Te tuve como sospechoso pero te descarté. Ahora me quedan tu hermano y abuela.
-Gracias por confiar en mí, e hiciste bien porque no fui. Te voy a contar la verdad. No la dije antes porque estaba esperando que alguien me la pidiera. Nunca me pediste declaraciones y jamás me preguntaste si había tenido algo que ver. Estaba usando la compu con Lauti, cuando, en un momento, escuchamos los gritos de Valen desde la habitación. Cuando fuimos a la pieza, la vimos tirada en el suelo con una puñalada en el corazón. Mi abuela nos dijo:
-¡Se suicido pobrecita!
-Mentira abuela, ¡la mataste vos!-le dije
-Es verdad Tomi, pero nadie te va a creer, ni a vos, ni a tu hermano. Si ustedes llegan a decir algo, serán los próximos. ¿Entendieron?-dijo con una sonrisa sínica.
-Sí-dijimos los dos.
Por eso no dijimos nada, por miedo. Se calló. Miré disimuladamente a su abuela. Estaba riendo sínicamente. Me estremecí, pensé que saber la verdad me podía hacer la siguiente víctima. Enseguida le dije:
-Para estar seguro de que es verdad, voy a llamar a tu hermano y le voy a preguntar lo que paso. Si concuerdan ambas historias, enfrentamos a tu abuela.
-Te acompaño-dijo.
-Ok amigazo-le respondí.
Lo fuimos a buscar y el tomi le dijo:
-Confía en él, decile la verdad.
-Está bien Tomi-dijo Lauti, y me empezó a hablar-Nacho, te diré la verdad. Si escuchamos a Valen gritar y nos preocupamos. Cuando llegamos a su pieza vimos que mi abuela la había matado, y nos amenazó con que si decíamos algo íbamos a correr el mismo futuro que ella. Por eso no te dijimos nada.
-Este es mi plan. Voy a llamar a la policía sin que nadie se entere. Vos Lauti vas a fingir que te duele la pierna muy fuerte y vos Tomi vas a decir que yo voy a llamar al médico, pero en realidad voy a llamar a la policía. Así no levantamos sospechas y su abuela no puede pensar nada malo.
-¡Qué buen plan Nacho!-dijo Tomi.
-Ok-dijo Lauti.
Empezamos con la gran actuación.
El plan en función.
Lauti fue a buscar a su mamá y le dijo:
-Ma, me duele mucho la pierna, creo que me pico algo.
Aunque eso exactamente no tenía que decir, era una ingeniosa improvisación.
-Ma, ¡hay una gran araña en el cuarto! Vengan todos a verla-dijo Tomi desde la puerta de su compartida habitación.
Lo hizo tan bien actuado que, por suerte, todos lo siguieron. Enseguida fui al teléfono a marcar el 101.En ese momento Virginia vino al comedor para buscar una escoba para combatir a la falsa araña. Cuando me vio en el teléfono me dijo seriamente:
-¿Qué estás haciendo?
-Estoy llamando a mi mamá para preguntarle cómo se curan las picaduras de arañas, a mi de chico me pico una y me curó.
-Bueno, decile que piense algo por favor.
-Ok, Vicky.
Volvió a la pieza, y, haciéndome el detective que había resuelto un importante caso dije con tono serio.
-Señor policía: Acabo de resolver la misteriosa muerte de Valentina Thomson. La culpable es su abuela, apodada Baby. Tengo testigos que conocen el crimen que fueron amenazados por su parienta para que no digan nada. Vengan al monoblock y encontrarán a la asesina. Ella no sabe que la estamos denunciando. ¿Qué dice?
-¿Cómo puedo saber que no está mintiendo?
-No pierde nada viniéndolo a comprobar. Los esperamos acá.
Corte antes de que el policía diga algo.
No sé si fui muy persuasivo o si soy muy buen actor, pero vinieron enseguida. Golpearon la puerta muy serios. Todos preguntan quién será a esta hora (eran las ocho de la noche) y yo ya las había contado todo al tomi y al lauti.
Virginia atiende la puerta y un oficial dice:
-Venimos a buscar a una mujer apodada Baby. ¿Está?
La abuela, dándose cuenta de lo que sucedió, se acerca Tomi y Lauti y les dice en voz baja:
-¿Quién de los dos es el próximo?
-Yo-le digo desafiantemente.
-Ah, sabía que eras un gran entrometido. ¡Me la vas a pagar!
(Esa frase transformada en plural, me hizo acordar a lo que dicen las personas cuando son descubiertas en Scooby Doo).
-Ma, te anda buscando la policía. Te acusan de que mataste a mi hijita. ¿Es verdad? Por favor, decime la verdad-dijo Vicky.
Pasa algo que no pensaba que sucedería nunca, o que nunca vi y por eso pensaba lo que dije anteriormente: Baby, con lágrimas en los ojos, no respondió.
-Con tu silencio lo decís todo. ¡No te quiero ver nunca más! ¡Sos la peor madre de todas! (Mi madre es la peor de todas, pero eso, es otra historia)-dijo llorando peor que su madre.
-Sí, fui yo. No te lo dije porque sabía que ibas a reaccionar así.
No preferimos decir nada de la amenaza de los chicos. Ya era bastante con lo que estaba pasando.
-Ya qué confesó, la llevaremos presa. Pero antes quiero agradecer a un chico que hizo la denuncia por teléfono. ¿Quién es?-dijo y preguntó el oficial.
Virginia se dio media vuelta y me miró con una furia tremenda.
-¡No estabas hablando con tu mamá, le estabas haciendo la denuncia a mi vieja! ¡No te quiero ver nunca más! Hoy pareció un día increíble porque iba a pasar otra cosa nunca vista. Virginia me iba a pegar.
-¡No!-gritó y le agarró Baby los brazos a Virginia-no le hagas nada, él es un buen chico. Después de todo, si lo castigas a él, lo tenes que también hacer con tus hijos. Ellos le dijeron a Nacho toda la historia, porque ellos desde el principio sabían que yo había matado a su hermana mayor.
Virginia me miró triste y con odio a su mamá. Después dijo:
-Perdoname Nacho, es que estoy nerviosa por todo esto.
-No te hubiera perdonado jamás si hubieras llegado a concretar el golpe-dije burlonamente.
-Y yo tampoco-dijo Tomi.
-Yo menos-apoyó Lauti.
-Bueno, creo que ya es suficiente, vamos-dijo terminante el oficial.
-Un último momento-dije yo-por las dudas háganle pruebas psicológicas. Después de todo, tenga que ir a un psiquiatra y no a la cárcel que es muy fea en todas las formas.
-Gracias Nacho-dijo Vir.
Baby se rió burlonamente y sonriendo le dijo al oficial:
-Háganle caso al chico por favor.
-Ok-dijo el policía y se retiró.
Caso resuelto.
A la salida del oficial siguió una calurosa charla. Con los chicos me quise ir pero Virginia nos detuvo:
-Tienen mucho que explicar.
-No nos cuesta nada-les dije en voz baja a Tomi y Lauti.
-¿Qué pasó en el momento del crimen?-interrogó Vicky.
Tomi respondió:
-Estábamos usando la computadora cuando escuchamos un grito. Inmediatamente supimos que era de Valen y fuimos a su pieza para ver el porqué del sonido. Cuando llegamos la encontramos tirada en el piso con el cuchillo asesino en mano. Enseguida la abu nos dijo:
-Se lo clavó sola y se lo saqué. ¡Se suicido!-dijo fingiendo llorar.
Yo le dije:
-Abu, sabemos que fuiste vos.
-Sí, es verdad, pero si se lo cuentan a alguien seránnnnnnnn…
-¿Qué Tomás?-apuró Vicky.
-…los próximos muertos-dijo valientemente lauti.
-¡No lo puedo creer!-exclamó su madre.
-Pobrecito, con tres años y lo que habrás sufrido-lo abrazó.
-Bueno, caso resuelto-dijo ella.
-Caso resuelto-dijimos todos como un eco.
-¿Te queres quedar a dormir?-me pregunta Virginia.
-Sí mi mamá me deja, sí. ¿Puedo llamarla para consultarle?
-Sí, obvio-y se empezó a reír.
Cuando terminé de marcar los números Vicky dijo:
-¿Ahora a quién estas denunciando?-y todos, incluido ella, largaron la carcajada.
-Dice que sí-respondí.
-Bueno, entonces hoy habrá piyama party-concluyó ella.
Nos divertimos toda la noche, y, a la siete de la mañana, finalmente nos acostamos para dormir.
¿El final del caso?
A la mañana de ese mismo día Virginia llega con el diario, y, aún medios dormidos, nos despierta:
-Miren, el caso salió en el diario, no van a poder creer lo que pasó-y nos extendió el diario.
Ahí claramente decía:
“Abuela mata a su nieta” Habría sido por un problema psicológico. La asesina fue condenada a un loquero en vez de la cárcel. Pero esta se escapó de ahí y ahora esta prófuga.
La noticia me dejó helado y a Tomi también. Lauti no se enteró porque seguía durmiendo. La asesina de mi mejor amiga estaba libre, y yo iba a tener que luchar otra vez con ella…
FIN
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