El secreto de María Rosa
22.06.2012 22:59Aquella vecina no podía tener más de cincuenta años. Su simpatía, generosidad y el rumor de que tenía un gran secreto, conquistaban el corazón de cualquier persona. Mis vecinos viejos y yo ya estábamos acostumbrados a verla siempre en la casa de alguno de ellos y los nuevos que se iban mudando poco a poco a nuestro barrio, se iban haciendo amigos de esa tan gentil señora. Tengo una gran ventaja acá en este vecindario, porque María Rosa es mi vecina.
Lunes. Día barrial lleno de ocupaciones. Rosa, como la llamo yo, va hacia la panadería donde es la dueña y trabaja. Trabaja sola porque es soltera y tampoco tiene hijos. A la salida del laburo, va a mi casa a visitarme a mi hermana mayor Silvina y a mi. Fue siempre la mamá que nunca tuve. Es más, ella piensa lo mismo sobre mí. Me quiere como a un hijo y dijo que siente lo mismo por mi hermana. Yo a esta altura sospecho que no es casualidad, que es porque somos vecinos y eso. Sospecho que está enamorada de mi papá pero no entiendo, porque si tengo razón, tendría que venir a mi casa cuando esta y no cuando trabaja. Mi mamá no se pone celosa porque se murió hace unos años y pude estar consolado poco a poco, mientras aprendíamos a sobrevivir sin ella con mi hermana y mi papá que estaba devastado.
Lo que pasó hace poco tiempo, fue que Rosa estaba en mi casa y de repente llegó mi papá. Ella se sorprendió y el no tenia que excusarse, porque era su casa y además, ambos sabían lo que hacia el otro en su ausencia (que Rosa nos va a visitar y mi papa es enfermero). Rosa tuvo un ataque repentino y se quiso ir, pero a regañadientes, tuvo que aceptar la invitación de mi papá, sobre quedarse a cenar con nosotros.
Fue una linda comida y a la salida, los tres la acompañamos hasta su casa. Nos invito a pasar por unos minutos y, haciéndole un gesto cómplice a mí hermana, fuimos hasta la cocina dejándolos solos. Al rato, pudimos ver un tierno beso que duro varios segundos entre mi vecina y mi papá. Estaba asombrado. ¡Había descubierto el famoso secreto de María Rosa!
Lo que siguió después todo el barrio lo conoce. Es más, hasta fueron invitados todos los vecinos viejos a la boda que se celebró en la Iglesia del barrio, y se festejó en la mansión que tenia Rosa. Por mi parte, estoy agradecido por tener a semejante mama adoptiva, y alegre, porque le pudo volver sacar una sonrisa tierna a mi querido papá.
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