El pueblito disparate.

10.05.2012 21:58

 

En un pueblito muy pobre, todo era noticia: dos payasos crearon una feria aburrida, en el acto del colegio "Pueblito Lindo" apareció un mono, cantaron el Himno Nacional al revés en el acto el mismo día y se quemó la bicicleta del payaso en plena función. Increíble, ¿no? pero lo increíble pasó después. Don Martín y Doña Eugenia, dos viejitos que viven cerca del circo del pueblo "Súper Circo Normal", fueron los primeros en enterarse de que iban a venir dos payasos nuevos a reemplazar a los payasos más divertidos del pueblo; en su parte de la función, en el circo. Los payasos "Sebastin" y "Lucota", se pusieron muy tristes, cuando Don Martín y Doña Eugenia, se lo contaron. Se lo contaron en lo que sería "su última función", todo el público lo escuchó, porque estaban hablando con el micrófono. La gente se deprimió y el circo cerró, pues los payasos, eran su único gran éxito y no había suficiente diversión ni dinero para mantener el circo abierto.
Los payasos nuevos vinieron y al ver al pueblo sin salir de sus casas, los payasos se dijeron.
-Uh, que aburrimiento, Martinti, ¿que habrá pasado?
-Eso no lo sé, Fernanto, pero estoy muy seguro, que algo pasó y que deprimió a la gente del pueblo, pero como siempre digo, vamos a seguir nuestro lema "Si hay aburrimiento, transformémoslo en diversión".
Y así, recorrieron el pueblo: pasaron por la escuela, las casas, y, por último, vieron el circo. Al verlo cerrado, empezaron a llorar porque se habían quedado sin trabajo. Y así, se les fue el maquillaje. No se habían dado cuenta, pero sin el maquillaje, se veía claramente, que no eran payasos, sino las dos estrellas máximas de la televisión. Fernando Martínez y Martín Barragán.
La gente salió de sus casas, porque era la tarde, y, como siempre, se juntaban a tomar mate en la casa de los viejitos Martín y Eugenia, que vivían cerca del circo. Esa tarde, a Sebastin y Lucota, se les ocurrió abrir el circo por última vez, para despedirse. Toda la gente fue, los viejitos en primer lugar, porque el pueblo los quería mucho y eran los mejores amigos de los payasos. Miles de personas había en ese circo, todos querían ver las ocurrencias de los payasos y divertirse con su monólogos. En eso estaban, cuando Martinti y Fernanto, (las estrellas), vieron el circo abierto. Se emocionaron y entraron en el escenario, justo cuando detrás del telón Sebastián, estaba comiendo un  pancho con mayonesa, El payaso tiro el pan con mayonesa que se le cayó y lo tiró al escenario y las estrellas, resbalaron, se rieron y se pararon. La gente, los viejitos y los payasos, se quedaron con la boca abierta cuando los reconocieron. La gente se paró y los viejitos se emocionaron mucho.¡¡¡Habían visto en persona, y en vivo, a sus personajes favoritos de la infancia!!!
Como un rayo, se subieron al escenario y le pidieron un autógrafo a cada uno. Los viejitos siempre llevan lápiz y papel, por si acaso, como ahora, a cualquier lado que van. Los payasos se disculparon ante las estrellas y se dieron la mano. La gente se emocionó y, Fernando y Martín, dieron su explicación:
-Nosotros queríamos ocultarnos de nuestro público, porque queríamos saber lo que era no tener dinero.Por eso, aprovechamos a este pueblo humilde para saber cómo se sentía ser pobre, pero no lo hicimos como cualquiera, queríamos disfrazarnos de personas que hagan divertir a la gente. Pensamos en los payasos y nos disfrazamos, nos maquillamos y nos inventamos nombres divertidos, Martinti y Fernanto -explicó Martin.
-Los entendemos,-dijo Lucota-
-Pero nos dieron un buen susto-agregó Sebastin
-Ja ja, perdonen por el susto. Ya sabemos cómo se siente ser pobres. Vivir de lo que tienen, casa, amistad y amor, nunca importa el dinero, porque ustedes tienen lo más importante, lo más valioso que la riqueza, el dinero, el oro... ser famoso, no les importa nada. Por suerte, nos encontramos con dos personas muy buenas y humildes, fanáticos nuestros: Don Martín y Doña Eugenia. Pero perdonen nuestra interrupción y mentira ¿Nos podemos quedar en el circo?-Dijo y preguntó Fernando.
-Sí, pueden, ¡¡¡podemos hacer un show entre los cuatro!!! Como invitados exclusivos-dijo Sebastin.
-Está bien, aceptamos-dijeron Martín y Fernando.
Hicieron un super show. Cuándo terminaron la función, la gente se paró y los aplaudió. Había sido muy emocionante, sobre todo, para Don Martín y Doña Eugenia. Las estrellas, felices, hicieron una nota en la que explicaban que iban a quedarse a vivir en el pueblo. El circo "Super Circo Normal" volvió a abrir y fue conocido por toda la Argentina, y ahora, más gente, disfruta del show de los payasos Sebastin y Lucota: Sebastián y Lucas. Don Martín y Doña Eugenia, siguieron con su vida normal. Le habían hecho honor al nombre de su pueblo, "Pueblo del corazón"... 

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